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sábado, 5 de septiembre de 2009

Deberes del verano 1: Star Trek


Admitamoslo: lo que más me gustó del Star Trek de JJ Abrams es lo mucho que le ha gustado a todo el mundo: sonrío con gratitud al recordar las críticas entusiastas y la pasta que ha ingresado (uno de los taquillazos del año en EEUU, por encima de Terminator Salvation y Lobezno o de Iron Man el verano pasado, y notable éxito como sleeper en la Europa continental gracias al boca a boca, que no a la rácana campaña publicitaria del estudio). Un auténtico chute de esteroides para la moribunda marca espacial, una aventura espectacular y efervescente que ha abierto la serie al público masivo manteniendo su esencia pero barriendo las telarañas.

Yo la ví tres veces en el cine y cada vez más contento, pero como fan de veinte años de la franquicia, esto no es lo que yo habría pedido. Yo prefiero la ciencia ficción dura a la space opera y Star Trek me gusta más cuando se parece a Asimov que a Flash Gordon, a Planeta prohibido que a Star Wars. Pero lo que yo habría hecho no lo habría ido a ver ni dios, y la película de Abrams, que para unos pocos fundamentalistas son dos horas de ruido y furia contadas por un idiota, resulta ser justo lo contrario: en una serie multimedia donde la rama televisiva siempre le ha dado mil vueltas a la cinematográfica, llena de largometrajes cutres que disfrazaban sus torpezas con citas de Shakespeare y pretensiones temáticas de pacotilla, Star Trek (2009) es un trabajo deslumbrante a varios niveles con todo el mecanismo cuidadosamente oculto bajo la superficie para no asustar a nadie.

Y eso a pesar de una trama bastante bizarra como casi todas las que cocina Abrams: Misteriosas naves gigantes que arrasan con todo a su paso, viajes en el tiempo, universos paralelos, esa materia roja capaz de crear un agujero negro en el corazón de un planeta... Poca idea nueva en lo fantástico, más bien un refrito de greatest hits del pasado hábilmente engarzados con el objetivo de detonar desde dentro el universo trek con toda la documentación en regla. La alteración de la línea temporal es el tunel metanarrativo por el que los nuevos responsables de la saga se fugan de los grilletes de sus 43 años de historia para reinventarla en sus propios términos (demostrando rápidamente que no hay vaca lo bastante sagrada, con ecos del 11-S y otras catástrofes humanas del siglo XX), creando un desconcertante híbrido entre (falsa) precuela, secuela (lo que explica el retorno de un anciano Leonard Nimoy cerrando el círculo como el Spock original) y spin-off de sí misma con los mismos protagonistas. Un nuevo comienzo en todos los sentidos para estos entrañables personajes arquetípicos nacidos en la televisión de los turbulentos 60 para llevar hasta el espacio y en son de paz la Nueva frontera de J.F. Kennedy.

Abrams ya ha demostrado en TV con Alias, Perdidos y Fringe (y en el cine, hasta cierto punto, con Cloverfield/Monstruoso) que el público mayoritario se apunta sin problemas a los conceptos más rematadamente extraños siempre y cuando encuentre una conexión emocional con los personajes. En ese sentido, Star Trek 2009 es, antes que nada, una típica historia de crecimiento y superación frente a la adversidad y la pérdida, así como el relato del nacimiento de una improbable amistad entre dos seres en apariencia opuestos, dos jóvenes desorientados, marginales en sus respectivos mundos, ignorantes del inmenso potencial que acumulan. El encuentro con el Otro ha sido siempre el gran tema subyacente de Star Trek: contactar, conocer y con suerte aprender a convivir en paz y mutuo enriquecimiento con esa criatura diferente y misteriosa de otra raza, sexo, nación o ideología. ¿Qué mejor punto de entrada entonces para el reinicio de la saga que el primer contacto entre los miembros de la tripulación original de la nave Enterprise?

Puede que no sean exactamente como los recordábamos (salvo en el caso del doctor McCoy, un Karl Urban poseido por el espíritu del difunto Deforest Kelley) pero tienen excusa: son jóvenes, inexpertos, han crecido en una realidad alternativa y los interpreta una nueva generación de actores (Chris Pine, Zachary Quinto, Simon Pegg, Anton Yelchin y Zhoe Saldana como una Uhura más implicada en la acción que nunca), un fantástico reparto de futuras estrellas capaces de fundirse con estos personajes icónicos evitando las trampas de la imitación. Bruce Greenwood como el veterano capitán Pike brilla como ancla moral de la historia y figura paterna del desorientado Jim Kirk, mientras que un Eric Bana irreconocible queda francamente desaprovechado en un papel de villano vengativo que es más fuerza desencadenante que otra cosa, un Otro al que no hay tiempo ni ganas de tantear.

La película de Abrams (del que nadie se atreverá a decir ya que tiene un estilo televisivo como director) es un producto populista que se adapta a las reglas de juego que impone el actual Hollywood, la ley del blockbuster o nada: un espléndido episodio piloto, el caramelo en la puerta del colegio para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas, un primer paso imprescindible para rescatar a la franquicia del agujero negro de la extinción. Pero la mejor ciencia ficción es por naturaleza subversiva (puesto que introduce la duda que lo que es ahora vaya a seguir siéndolo indefinidamente), y aunque esta primera entrega cumple brillantemente su misión de destruir las certezas y prejuicios del público trekkie, para el espectador en general el viaje hasta el momento ha resultado todavía demasiado cómodo y libre de riesgos. En aras de una experiencia colectiva más equitativa, ¿qué tal una secuela al menos tan adulta y provocadora como aquellos primeros episodios de efectos visuales prehistóricos y decorados de cartón, pero cuya carga mítica ninguna película de la saga ha conseguido hasta ahora emular? La gran película de Star Trek está todavía por hacer: parafraseando al capitán Pike, el reto es hacerlo todavía mejor.

viernes, 1 de mayo de 2009

A siete días de la última frontera



Una de las peores cosas que internet ha traído al mundo de los fans es la obsesión por el éxito y el fracaso comercial: convertidos todos en expertos en marketing por la universidad de la vida, los foros temáticos revientan de especulaciones sobre cuantos millones deben recaudar Lobezno, Terminator Salvation o Hannah Montana para cubrir gastos y cuantos para ser un éxito, de debates sobre la oportunidad de estrenar en navidades o en mayo considerando la competencia, o ahora mismo sobre la influencia en la taquilla de la gripe porcina.

Admitamos que tanta preocupación por las entretelas económicas de la fábrica de sueños tiene cierta base racional: el éxito o el fracaso de una línea de negocio determinará si el chorro de esa marca concreta de diversión y fantasía se corta o sigue fluyendo (aquí no se hace nada por amor al arte, amigos). Pero nada más rascar un poco descubrimos otro motivo subyacente más inconfesable: la aceptación masiva o la falta de popularidad de la franquicia de sus amores repercute personalmente en la autoestima del fanboy que, en el fondo, sólo quiere que le quieran aunque sea por objeto interpuesto.

Caso concreto: Dentro de siete días los trekkies pasaremos por nuestro propio desembarco en Normandía con el estreno mundial simultáneo de Star Trek (a secas) de J.J. Abrams, la película que se juega a una sola carta el futuro de la saga (que de todos modos ya estaba muerta cuando el creador de Alias, Perdidos y Fringe aceptó encargarse de reinventarla a lo grande para el siglo XXI contando los orígenes y primer encuentro del capitán Kirk y Mr. Spock).
Y claro que hay nervios, los ha habido durante dos años largos, desde el mismo anuncio del proyecto. Nervios por la selección del reparto, por el currículum de los guionistas, por el presupuesto (demasiado, decían algunos), por el cambio en la fecha del estreno, por el diseño de los uniformes y del Enterprise, por si era una precuela o un reboot, por si salía o no salía William Shatner, porque los trailers no se parecían en nada a la serie de televisión de los 60, por la aparente falta de promoción fuera de EEUU… Para algunos han sido dos años constantes de pura histeria y hasta hoy. Inútil que el boca a boca de los preestrenos esté siendo abrumadoramente positivo, que esté cosechando críticas fabulosas de la prensa seria y la de internet (100% favorables de las recogidas hasta ahora en Rottentomatoes.com y una recomendación del 93% de la Broadcast Film Critics Association, la mayor asociación de críticos de EEUU y Canadá) y de los espectadores no alineados; basta con que un enfurruñado trekkie francés escriba en un foro que es peor que cualquier episodio de cualquiera de las series (porque, desde su punto de vista no les guarda el debido respeto) para que los incrédulos y cenizos vuelvan a hacer saltar las alarmas, siempre poniéndose en lo peor.
Pues hasta aquí hemos llegado: El martes pasado compré la Fotogramas y leí la crítica de Jordi Costa, y ese mismo día me bajé la banda sonora compuesta por Michael Giacchino, y ahora estoy seguro de que no hay nada que temer, de que nuestra paciencia ha sido recompensada y el transplante al nuevo cuerpo ha funcionado. Que empiece el Renacimiento.

martes, 20 de enero de 2009

Muerte antes que deshonor


Primeras lamentaciones del año para los amantes de la fantasía y la ciencia ficción: El mismo día, el 14 de enero, se anunciaba el fallecimiento de Ricardo Montalbán (88 años) y Patrick McGoohan (80), dos intérpretes hacía tiempo retirados pero ni mucho menos olvidados...
Montalbán, pionero entre los actores hispanos en Hollywood, tuvo una carrera larga, fructífera y diversa, ejerciendo de latin lover, de exótico malvado y de secundario carismático en populares series de televisión, pero a la hora de la verdad para muchos será siempre Khan Noonien Singh, el único villano que importa de la saga Star Trek, el superhombre genético y dictador de media Tierra, exiliado al espacio en animación suspendida como un nuevo Napoleón hasta el día en que fue despertado por los hombres de la Enterprise. Por su parte McGoohan, un actor magnético de personalidad apabullante, que rechazó el papel de James Bond por motivos morales y el de Gandalf el gris por motivos de salud, tenía más que asumido (y con orgullo) que pasaría a la Historia como Número 6, el espía sin nombre de El prisionero, serie que él mismo había creado, diecisiete episodios de un falso thriller empapado de surrealismo, paranoia y férrea voluntad de resistencia que se merece su propio post (lo prometo).

Unos pocos días después nos recorre un escalofrío al enterarnos de que Columbia Pictures ha adquirido en pública subasta los derechos cinematográficos de la trilogía de la Fundación de Isaac Asimov, y que a partir de 2010 la devolverá convertida en una serie de películas dirigidas por Ronald Emmerich (Stargate, Independence Day, Godzilla, El día de Mañana…).
El gran protagonista de Fundación, en una crónica que abarca más de tres siglos, no es un piloto ni un guerrero espacial sino un anciano profesor universitario que muere poco después del primer capítulo: Hari Seldon, un matemático que, en un inimaginable futuro dentro de 20.000 años, predice mediante la ciencia de la psicohistoria, y contra todas las intuiciones de sus contemporáneos, la inevitable decadencia y caída del Primer Imperio Galáctico (sinónimo durante milenios de paz y civilización para billones de seres humanos en incontables mundos) y, tras ella, una terrible edad oscura de 30.000 años. Detener la caída es imposible pero aun es factible acortar a tan solo 1.000 años esa era de barbarie, explica Seldon a los escépticos funcionarios del Imperio. Les propone establecer dos fundaciones en extremos opuestos de la galaxia, dos colonias que servirán de depósito a todo el conocimiento humano. La gente de la Primera Fundación se dedicará durante generaciones a elaborar una monumental Enciclopedia Galáctica, o al menos esa es la falsa idea con la que parten hacia el planeta Terminus. En cuanto a la Segunda Fundación, su ubicación, así como su verdadero propósito (continuar la obra de Seldon), debe ser mantenido a toda costa en secreto porque el conocimiento de las predicciones psicohistóricas afecta a su cumplimiento. Lo que sigue es una deslumbrante partida de billar cósmico, donde los paralelismos con el final del bajo Imperio Romano y los siglos posteriores no le quitan ni un ápice de grandiosidad y capacidad de fascinación a esta serie de relatos que siguen hoy tan vigentes como hace sesenta años. Determinismo contra libre albedrío, gobierno de los sabios y los más aptos o poder para el pueblo con todas las consecuencias... ¿De verdad se ha leído esto Ronald Emmerich?

lunes, 17 de noviembre de 2008

Y a continuación, algo completamente diferente



El mismo día en que Alex de la Iglesia ha anunciado con pesar en su blog que en breve concluye definitivamente el rodaje de Plutón BRB Nero (porque es el destino de toda serie de ciencia ficción que se precie terminar prematuramente, y porque aunque no ha ido mal para la media de la 2, tendría que haber ido mucho mejor para haberles prorrogado más allá de los 26 episodios), se publica oficialmente el segundo teaser-trailer de Star Trek (2009), la película que tiene en sus manos la salvación del género space opera tras la escabechina de las Galaxias, o al menos hasta que James Cameron estrene Avatar...
Este trailer (en inglés, claro) lleva todo el fin de semana pululando por internet causando sensación en cutreversiones pirata, así que ahora que ya se puede ver en condiciones no me seáis vagos y pinchad en
apple.com/trailers
para escoger la versión quicktime más grande que soporte vuestro aparato (donde pone Trailer 2, apartado HD), porque es una cosa muy moderna y llamativa, de mucha velocidad y detalle, y además aquí no salen ballenas ni señores mayores metiendo barriga (pobre Shatner).
Tampoco hay, para compensar, ninguna estrella en el reparto salvo un irreconocible Eric Bana haciendo de villano, aunque por ahí anden también Wynona Ryder, Simon Pegg, Karl Urban, la doctora Cameron y el malo de la serie de Heroes. En cambio se ve mucha pasta en efectos, unos diseños bastante interesantes y el apunte de un argumento que de pronto se ha revelado (leyendo entre líneas) mucho más intrigante que simplemente otra precuela sobre cómo se conocieron el capitán Kirk y el señor Spock. ¿Sera suficiente para picar la curiosidad del público generalista? Vosotros diréis; de todas formas aún les quedan seis meses hasta el estreno para seguir vendiendo la moto.

Mientras tanto, la película de J.J. Abrams amenaza ya con producir el mayor cisma entre fundamentalistas y renovadores de la Franquicia (franquicia que estaba muerta tras años de deslizarse a la irrelevancia cuando él decidió recogerla) desde el día en que su creador, Gene Roddenberry, puso a un calvo francés que en realidad era inglés en la silla del capitán.

A mí, de momento, me gusta bastante lo que veo.
Y la nueva Enterprise sigue siendo bastante icónica. En el fondo, ¿no es eso lo único que importa?

domingo, 19 de octubre de 2008

Star Trek begins (at last)


Es el principio del fin: estos pocos fotogramas (junto a un reportaje en profundidad en la revista Entertainment Weekly) son la primera grieta en la campana de silencio que cubre desde hace casi dos años la versión de J.J. Abrams de Star Trek (¿remake? ¿precuela? ¿de todo un poco?).

Permitidme por consiguiente dar unos cuantos botes de alegría, apenas nada comparados con los que daré en noviembre cuando aparezca el primer trailer con imágenes de la película junto con Quantum of Solace (o si no, en internet). El estreno, a finales de mayo.












martes, 6 de mayo de 2008

Cinefagia 2008 (vol.1)

Como tengo muy abandonado el apartado de las noticias de cine, hoy, para compensar, amontonamiento y sobredosis (un poco rancias, además...)

Guillermo del Toro se va a pasar cuatro años en Nueva Zelanda bajo el ala productora de Peter Jackson rodando El Hobbit y esa misteriosa secuela intermedia que todos los implicados se niegan a llamar “puente” sino “una parte integral de la saga tan importante como las otras cuatro” (aunque a fecha de hoy aún no sepan exactamente de qué va a ir y se la tengan que inventar a partir de los Apéndices de Tolkien a El Señor de los Anillos). Minucias al margen, es una grandiosa noticia para todos los fans de la saga fantástica aunque sea al precio de dejarnos durante un lustro sin proyectos originales de un artista en el mejor momento de su carrera (a falta de ver hasta qué punto ha cumplido con Hellboy 2). Confirmado ya el regreso de Ian McKellen y Andy Serkis como Gandalf y Gollum (pero posiblemente no el de Ian Holm como el joven Bilbo por razones de edad), así como el del compositor Howard Shore y los ilustradores John Howe y Alan Lee para el diseño artístico, parece ser que la idea es cuidar al máximo la continuidad de tono y estilo, con la salvedad, ha declarado Del Toro, de que la Tierra Media aparecerá en estas precuelas como un mundo más inocente y mágico (tal como corresponde a una época dorada anterior al regreso de Sauron). Dicen que ya ha comenzado la replantación de Hobbitton; en palabras de Barney Gumble, “Oh, no, todo vuelve a empezar”)

Apurando fechas, apenas veinte días antes de que llegue a las salas, aparece por fin el trailer definitivo de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (aquí). ¿Exceso de confianza? ¿Desidia? El marketing de la secuela más esperada de los últimos veinte años está siguiendo un perfil tan bajo que en las próximas dos semanas van a tener que sudar tinta si quieren crear un mínimo de expectación fuera del círculo de los ya convencidos. Por mala que fuera, supongo que cuenta como promoción la entrevista que le hicieron a Harrison Ford en El País semanal de hace dos o tres números, plana, penosa y llena de errores, sobre todo en comparación con esta otra que colgaron por las mismas fechas en la versión on line de la revista Entertainment Weekly. Ahí un Ford relajado y con un sentido del humor de lo más malévolo habla de lo perfectamente cómodo que se siente a su años volviendo a encarnar al arqueólogo del látigo (cuenta que rehusó teñirse el pelo y se burla de los que no pueden soportar la idea de un Indiana Jones que envejezca con su intérprete (“Sí, ya lo he oido: Aaah, está viejo. Sí , ¿y qué pasa? Y vosotros también , miraos al jodido espejo”. Habla de cómo ha hecho tantas escenas de acción como en las anteriores gracias a los progresos de la técnica (ahora que los cables de seguridad se pueden borrar digitalmente), y de lo importante que es para él “contar la historia físicamente”. Habla del problema que le supuso en La última cruzada tener a Sean Connery, sólo 12 años mayor que él, representando a su padre, lo que le obligó a interpretar a Indy como mucho más joven para que la relación funcionara (uno de los muchos y enormes problemas de aquella cinta, porque Connery y Ford forman un gran dúo cómico pero ese tío con gesto de colegial pillado en falta apenas parecía el protagonista de En busca del arca perdida). “Le echamos de menos pero esta es una película distinta”, dice Ford. Me lo creo y le pongo una vela a Khali para que esta vez el doctor Jones pueda despedirse con una aventura a la altura de su leyenda...

El jueves se publicó con gran aparato la noticia de la muerte del dvd debido a que Apple había firmado con los estudios de Hollywood un acuerdo para poner a la venta en ITunes las películas simultáneamente a su edición en formato físico. Era inevitable tarde o temprano, pero luego uno mira la letra pequeña y llega a la conclusión de que los superexpertos consultados se han precipitado un poco y que este servicio no lo va a utilizar ni dios: la película comprada en ITunes (y por ahora sólo en EEUU) costará exactamente lo mismo que el dvd (16 $), a una resolución algo menor y sin extras de ninguna clase (cero ventajas y mucho más caro que una descarga pirata). Ahora bien, si extendieran el tema del alquiler a un precio razonable…

Gran Torino, la próxima película como actor y director de Clint Eastwood, contrariamente a los rumores del mes pasado, NO será una peli de Harry el sucio sino la historia de un anciano con un coche chulo que hace amistad con un chaval vecino (menos mal).

Finales de rodajes: El 19 de abril terminó el de The Imaginarium of Doctor Parnassus de Terry Gilliam, verdadera última película de Heath Ledger (qué pena tan grande cada vez que aparece una nueva imagen promocional del Joker en The Dark Knight). Como es sabido, en las escenas que Ledger no tuvo tiempo de rodar le han sustituido Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law (el personaje cambia de apariencia aprovechando una excusa mágica que al parecer encaja en el argumento de esta comedia fantástica). Mejor eso que cancelar el proyecto, supongo, ojalá que además el resultado valga la pena.
Por otra parte, el 27 de marzo terminaba la fotografía principal de Star Trek (09) de J.J. Abrams. Ahora, unos mesecitos de posproducción, y a esperar un año hasta el estreno (maldita Paramount y su estrategia de distribución para el verano).

No tengo ni idea de quién es ni de donde sale este tal Hancock, esta especie de superman alcohólico que interpreta Will Smith, pero este trailer tiene bastante buena pinta…
Aunque no tanto como este otro de Wall-E, lo próximo de Pixar ahora metidos en la ciencia ficción. Dirige Andrew Stanton, el de Buscando a Nemo. Y por hoy yo creo que ya es suficiente.

jueves, 14 de febrero de 2008

Huelga decirlo




No todo en la vida va a ser el primer trailer de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (aquí mismo, por ejemplo). Hoy, además, en nuestra minirevista de prensa:

- ¡Cinco episodios más para Perdidos!: Además de los 8 ya rodados antes de la huelga de guionistas, el productor Carlton Cuse anuncia que él y Damon Lindelof jibarizarán el resto del plan para la cuarta temporada hasta meterlo en cinco episodios (13 en total, 3 menos de los previstos); Cuse promete que todo el material cortado acabará emergiendo en algun punto y que la quinta y/o sexta temporada serán un poco más largas para compensar.

The Imaginarium of Doctor Parnassus vive! Cantidad de rumores sobre las ideas que puede estar manejando Terry Gilliam para reemplazar a Heath Ledger sin desechar el material rodado por el actor antes de su trágica muerte Lo único seguro es que se ha abierto una página oficial de la película (http://www.doctorparnassus.com), de momento con una simpática imagen promocional en plan testimonial.



-Nuestros respetos para el gran Roy Scheider, carismático protagonista de Tiburón, Comienza el espectáculo, 2010 Odisea 2 y aquella chufa de serie llamada Seaquest (especie de Star Trek submarina producida por Spielberg), un actor al que uno tendía a dar siempre por descontado y que ha muerto prematuramente a los 75 años (cáncer).

-Paramount Pictures reorganiza tras la huelga la ventana de lanzamiento de sus próximos estrenos y no tiene mejor idea que retrasar cinco meses la versión de Star Trek reimaginada por J.J. Abrams (ahora, para mayo del 2009), que según cálculos de su departamento de marketing es mucho mejor fecha para convertirla en un bombazo de verano (mientras tanto, yo sigo sin tenerlas todas conmigo de que ni siquiera el nuevo rey midas gafapasta de Hollywood, recién salido del pelotazo de Cloverfield, sea capaz de hacer por Star Trek lo que Batman Begins y Casino Royale por esas otras franquicias cansadas pero libres del estigma friki).

-Los herederos de Tolkien demandan a New Line Cinema por chanchullos contables e incumplimiento de contrato (¿no lo hace todo el mundo?); se teme un nuevo retraso de la película de El hobbit. Por su parte, 20th Century Fox demanda a Warner Bros reclamando para sí los derechos cinematográficos de Watchmen, el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons (a buenas horas, con la película ya medio rodada). En este caso todo lo más que se teme es un intercambio de pasta entre ambos estudios.

Huelga de guionistas, para terminar...
-Todo el mundo está tan contento con el final de la huelga de los guionistas USA (ahora que se despejan los nubarrones para la entrega de los Oscar y es más que posible ese momento dèja-vu de ver a Bardem de smoking aceptando una estatuilla –y es que el tío está sobrado en No es país para viejos, cualquier día de estos me pongo con la crítica) que apenas se ha hablado de qué es lo que se ha firmado exactamente. Y es que no todos los escritores andan por ahí brindando con cava; como en todo acuerdo logrado a cara de perro, ciertas reinvidicaciones de pura justicia se han quedado en el tintero (como la revisión de los porcentajes por venta de dvds); a cambio se ha conseguido fijar el principio de la participación (minúscula) de los guionistas en los ingresos por descargas en internet , se han establecido procedimientos de supervisión para evitar que les timen y, como el mercado audiovisual está cambiando a tal velocidad, se ha previsto una revisión de las condiciones para dentro de tres años. Los que entienden de esto dicen que es lo mejor que podían razonablemente conseguir: en la vida real pocas veces hay victorias con marchas triunfales y enemigos en desbandada y la presión mediática para que se cerrara el acuerdo se estaba volviendo insoportable. Presión a la que han aportado su granito de arena, curiosamente, ciertos corresponsales extranjeros dedicados a repetir como cotorras la versión del conflicto que daban los medios propiedad de los mismos holdings de comunicación que eran parte en él. Así nos han explicado en tono admonitorio los perjuicios que esta supuesta huelga de ricos (ricos son tres o cuatro, el resto más bien autónomos desesperados que se las ven y se las desean para vender algo en todo el año) estaba causando a los más débiles de la industria, obviando, por ejemplo, que fueron esos próceres con contratos blindados que dirigen los estudios quienes han tenido interrumpidas durante mes y pico las conversaciones después de que los guionistas se negaran a asumir una oferta-ultimátum. Lo que llegarían a decir si organizara aquí una movida semejante...

jueves, 17 de enero de 2008

Chapa y pintura

No os podéis imaginar la escandalera que está levantando esta imagen en los antros peor ventilados de la red:

jueves, 18 de octubre de 2007

El puente del Enterprise

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos...

Ya está hecho. JJ Abrams (Alias, Perdidos, Misión imposible III) ha cerrado prácticamente el reparto de su próxima película; apenas queda por revelar algún que otro papel secundario y el nuevo diseño de la única nave espacial cinematográfica digna de tener un camerino propio...
Es más que posible, queridos amigos, que a vosotros, al contrario que a mí, Star Trek y su destino os la suden bastante... No por eso deberíais privaros de seguir con morbosa fascinación la mayor y más difícil operación de recasting jamás intentada: nada menos que sustituir a la vez a siete actores, intérpretes, para mayor peligro, indisolublemente unidos a estos personajes a lo largo de 30 años. ¿Por dónde se corta para separar a unos siameses unidos por el mismo cuerpo? A continuación, un pequeño desglose de equivalencias...

James T. Kirk (capitán)
Chris Pine
(Princesa por sorpresa 2, Devuélveme mi suerte, Ases calientes)

Anteriormente:
William Shatner


Spock (lógico extraterrestre)
Zachary Quinto
(A dos metros bajo tierra, 24, Heroes)

Anteriormente: Leonard Nimoy



Doctor Leonard `Bones´ McCoy (médico de a bordo)
Karl Urban
(Xena, la princesa guerrera, El Señor de los Anillos, Crónicas de Riddick, Doom, El mito de Bourne)

Anteriormente: DeForest Kelley


Montgomery Scott, Scotty (ingeniero)
Simon Pegg
(Spaced, Doctor Who, Shaun of the Dead, Misión Imposible III)

Anteriormente: James Doohan


Nyota Uhura (comunicaciones)
Zoe Saldana
(La terminal, Piratas del Caribe I, Avatar)

Anteriormente: Nichelle Nichols


Hikaru Sulu (timonel)
John Cho
(Solaris, Dos colgados muy fumados, Big Fat Liar)

Anteriormente: George Takei



Pavel Chekov (patriota ruso)
Anton Yelchin
(Curb your Enthusiasm, Policías de Nueva York, Mentes criminales, Alpha Dog, Charlie Bartlett)

Anteriormente: Walter Koenig



Y además, saliendo ya un poco de lo que es la nave...





Nero (nombre supuesto)
Eric Bana

(Hulk, Troya, Black Hawk derribado, Munich)

El malo





Spock (anciano en un futuro indeterminado)
Leonard Nimoy

(El superagente 86, Misión imposible, La invasión de los ultracuerpos)

Una vez más en la brecha, con las orejas postizas...



Ahí queda eso... Pero no os creáis que para aquí; otro día amenazo con seguir hablando del tema...

viernes, 27 de julio de 2007

Comic-Con 2007: el cielo de los geek

Todos los años se celebra en San Diego, California, USA, una gran convención nominalmente dedicada al comic pero que en realidad abarca todo un amplio surtido de intereses extramundanos (coleccionables, juegos, películas, tv…). La Comic-con es siempre un hervidero de noticias y primicias sobre futuros estrenos cinematográficos de fantasia y ciencia ficción que las productoras presentan en sus stands con la intención de poner los dientes largos a los enteradillos... A continuación, para quienes les interesen estas cosas pero sean demasiado vagos para buscar por sí mismos en la red, un breve resumen de lo acontecido hasta ahora:

Beowulf
Decepcionante presentación de lo nuevo de Robert Zemeckis (emperrado en seguir utilizando la técnica de captura de movimientos de Polar Express, supuestamente ahora más perfeccionada pero que salta a la vista que aún sigue en fase experimental; dicen que el guión adaptado de Neil Gaiman y Roger Avery es brillante, oscuro, adulto y salvaje, y el diseño de producción tiene buena pinta...)

http://www.apple.com/trailers/paramount/beowulf/


The Dark Knight

Primer teaser-trailer de la secuela de Batman Begins; se ve poca cosa, básicamente es Michael Caine/Alfred hablando en inglés sobre el logo de Batman y unas palabritas finales más risa diabólica del Joker para cerrar). Se mostró en vivo en la convención y por ahora en internet solo aparece en una versión capturada con el móvil en youtube...

(ACTUALIZACIÓN: aquí está la versión oficial en quicktime)


Sweeny Todd

El poster de Sweeny Todd: el musical adaptado por Tim Burton con Johnny Depp como el barbero asesino londinense…


¡Véalo en grande!






Watchmen

Se anunció finalmente el casting para la próxima película del director de 300 Zack Snyder, basada en la obra maestra de David Gibbons y el Dios del cómic Alan Moore...

casting con fotos




"¡No mentarás a Alan Moore en vano!"


Los continuos rumores de diversas superestrellas interesadas en interpretar a los superhéroes retirados (Tom Cruise, Jude Law…) al final se han quedado en nada, al parecer por falta de respaldo financiero del estudio; de aquí puede salir cualquier cosa, posiblemente un trabajo mediocre muy bonito de ver que vuelva a sacar de quicio a Mr. Moore.


Cloverfield/ Perdidos/ Star Trek

J. J. Abrams y su socio Damon Lindelof (el cerebro de Perdidos) tenían muchos temas en cartera pero, contar contar, poco más que lo imprescindible:


Cloverfield/ 1-18-08: o como quiera que se llame finalmente, va a ser una película con monstruo original y autóctono, la respuesta americana a Godzilla (“King Kong no vale porque es demasiado mono”).





Perdidos: los seguidores de la serie pegamos un salto al enterarnos del regreso en la cuarta temporada, de nuevo como personaje fijo, del más apestado superviviente del vuelo 815 de Oceanic.












Star Trek: Zachary Quinto, el psicópata comecerebros de Heroes, es, como se rumoreaba desde hace días, el joven y nuevo Mr. Spock. El nuevo y viejo Mr. Spock sigue siendo Leonard Nimoy, que sale del retiro por un guión “fantástico”. Abrams (un temerario que se declara más bien fan de Star Wars) aún anda buscando al nuevo capitán Kirk, sin que descarte del todo encontrarle algo que hacer al viejo (Hum, con todos los respetos por los servicios prestados, mejor no…). Ni palabra del argumento (falta más de un año para el estreno) pero el nuevo teaser-poster que utiliza la tipografía original de la serie sesentera emite fuertes vibraciones retro...


Indiana Jones IV

Aparición en video de Steven Spielberg junto a Harrison Ford, Shia LaBeouf (el supuesto hijo de Indy) y Ray Winstone (su nuevo socio) para presentar a otro miembro del reparto de quien se venía hablando mucho, hasta el momento sin confirmación oficial: Karen Allen como Marion Ravenwood. Que sigue fantástica 26 años después de En busca del arca perdida


miércoles, 11 de julio de 2007

El padre de los monstruos

Aquí se han olvidado de traerlo pero los espectadores USA de Transformers llevan flipando una semana con este intrigante teaser trailer (y la campaña paralela de marketing viral en internet que tampoco revela absolutamente nada) de la nueva y supersecreta producción de J.J. Abrams, creador de Perdidos (advierto que la versión de Youtube pierde mucho, vale más verlo en condiciones en un quicktime decente: http://www.apple.com/trailers/paramount/11808/).

Abrams es un auténtico genio para la fabricación de enigmas: inicialmente bajo el título tapadera de Cloverfield (aunque ahora han pasado a referirse a ella simplemente por la fecha de su estreno, 1-18-08, o sea, 18-1-08), se rumorea que la cinta pueda tener que ver con horrores lovecraftianos de Chthulhu aunque, saber, saber, nadie sabe nada... Con un reparto de desconocidos, dirigida y escrita por dos amigos de Abrams con los que ha colaborado anteriormente en televisión, será la película pequeña que su productora estrene el año que viene en asociación con Paramount. La grande, que se reserva para dirigir él mismo y que lleva aún si cabe con más sigilo, es la que va a suponer el auténtico desafio de marketing: vender como algo nuevo la reinvención en cine de Star Trek.