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jueves, 14 de febrero de 2008

Huelga decirlo




No todo en la vida va a ser el primer trailer de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (aquí mismo, por ejemplo). Hoy, además, en nuestra minirevista de prensa:

- ¡Cinco episodios más para Perdidos!: Además de los 8 ya rodados antes de la huelga de guionistas, el productor Carlton Cuse anuncia que él y Damon Lindelof jibarizarán el resto del plan para la cuarta temporada hasta meterlo en cinco episodios (13 en total, 3 menos de los previstos); Cuse promete que todo el material cortado acabará emergiendo en algun punto y que la quinta y/o sexta temporada serán un poco más largas para compensar.

The Imaginarium of Doctor Parnassus vive! Cantidad de rumores sobre las ideas que puede estar manejando Terry Gilliam para reemplazar a Heath Ledger sin desechar el material rodado por el actor antes de su trágica muerte Lo único seguro es que se ha abierto una página oficial de la película (http://www.doctorparnassus.com), de momento con una simpática imagen promocional en plan testimonial.



-Nuestros respetos para el gran Roy Scheider, carismático protagonista de Tiburón, Comienza el espectáculo, 2010 Odisea 2 y aquella chufa de serie llamada Seaquest (especie de Star Trek submarina producida por Spielberg), un actor al que uno tendía a dar siempre por descontado y que ha muerto prematuramente a los 75 años (cáncer).

-Paramount Pictures reorganiza tras la huelga la ventana de lanzamiento de sus próximos estrenos y no tiene mejor idea que retrasar cinco meses la versión de Star Trek reimaginada por J.J. Abrams (ahora, para mayo del 2009), que según cálculos de su departamento de marketing es mucho mejor fecha para convertirla en un bombazo de verano (mientras tanto, yo sigo sin tenerlas todas conmigo de que ni siquiera el nuevo rey midas gafapasta de Hollywood, recién salido del pelotazo de Cloverfield, sea capaz de hacer por Star Trek lo que Batman Begins y Casino Royale por esas otras franquicias cansadas pero libres del estigma friki).

-Los herederos de Tolkien demandan a New Line Cinema por chanchullos contables e incumplimiento de contrato (¿no lo hace todo el mundo?); se teme un nuevo retraso de la película de El hobbit. Por su parte, 20th Century Fox demanda a Warner Bros reclamando para sí los derechos cinematográficos de Watchmen, el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons (a buenas horas, con la película ya medio rodada). En este caso todo lo más que se teme es un intercambio de pasta entre ambos estudios.

Huelga de guionistas, para terminar...
-Todo el mundo está tan contento con el final de la huelga de los guionistas USA (ahora que se despejan los nubarrones para la entrega de los Oscar y es más que posible ese momento dèja-vu de ver a Bardem de smoking aceptando una estatuilla –y es que el tío está sobrado en No es país para viejos, cualquier día de estos me pongo con la crítica) que apenas se ha hablado de qué es lo que se ha firmado exactamente. Y es que no todos los escritores andan por ahí brindando con cava; como en todo acuerdo logrado a cara de perro, ciertas reinvidicaciones de pura justicia se han quedado en el tintero (como la revisión de los porcentajes por venta de dvds); a cambio se ha conseguido fijar el principio de la participación (minúscula) de los guionistas en los ingresos por descargas en internet , se han establecido procedimientos de supervisión para evitar que les timen y, como el mercado audiovisual está cambiando a tal velocidad, se ha previsto una revisión de las condiciones para dentro de tres años. Los que entienden de esto dicen que es lo mejor que podían razonablemente conseguir: en la vida real pocas veces hay victorias con marchas triunfales y enemigos en desbandada y la presión mediática para que se cerrara el acuerdo se estaba volviendo insoportable. Presión a la que han aportado su granito de arena, curiosamente, ciertos corresponsales extranjeros dedicados a repetir como cotorras la versión del conflicto que daban los medios propiedad de los mismos holdings de comunicación que eran parte en él. Así nos han explicado en tono admonitorio los perjuicios que esta supuesta huelga de ricos (ricos son tres o cuatro, el resto más bien autónomos desesperados que se las ven y se las desean para vender algo en todo el año) estaba causando a los más débiles de la industria, obviando, por ejemplo, que fueron esos próceres con contratos blindados que dirigen los estudios quienes han tenido interrumpidas durante mes y pico las conversaciones después de que los guionistas se negaran a asumir una oferta-ultimátum. Lo que llegarían a decir si organizara aquí una movida semejante...

lunes, 7 de enero de 2008

Sigan a Tom


Nada, que no hay forma de tener un día sin noticias para sentarme a acabar mi crítica (positiva) de La brújula dorada… Movimiento de fichas en el otro frente de la Gran Guerra que definirá el futuro de la industria del entretenimiento para los próximos años (como complemento, si está usted tan chiflado como para interesarse por el tema, ahí está la entrada de ayer).

Tras las falsas esperanzas de paz de diciembre entre el sindicato de guionistas norteamericanos (WGA) y la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP), en los primeros días de 2008 se ha roto el impass y las noticias se suceden a tal velocidad que no me puedo resistir a comentar alguna de las últimas (una crónica actualizada día a día se puede encontrar en http://www.deadlinehollywooddaily.com – allí me he pasado horas absorto leyendo las noticias y comentarios de los lectores y aquello es lo más parecido a un reportaje en directo de Frank Capra).

Primero fue el regreso de los Late Shows sin guionistas (salvo el del veterano David Letterman, que tiene su propia productora y llegó a un acuerdo independiente aceptando todas las demandas del sindicato); sus competidores Jay Leno, John Stewart, Conan O´Brien y otros que ni a mí me suenan, que además de presentadores son escritores y en principio partidarios de la huelga, se han visto obligados a seguir a Letterman y cruzar los piquetes para proteger a su equipo ante la amenaza de despidos masivos: en teoría todos harán su programa en directo y sin papeles, un límite resbaladizo que ya ha empezado a crear los primeros malos rollos (Leno entendió que podía escribir sus propios monólogos y el sindicato dice que entendió mal).

Y luego está lo del comienzo de la temporada de premios, cuyas simpáticas ceremonias de entrega, aunque lo parezca, no se escriben solas. Los organizadores de los Globos de Oro han intentado llegar a un acuerdo especial con los huelguistas (gran fiesta de todos, seamos amigos, un día es un día) pero (naturalmente) les han dado con la puerta en las narices. Peor todavía: los actores (que tienen por delante para mediados de año su propia negociación con los estudios) se han solidarizado y todos los candidatos boicotearán la ceremonia si se televisa (la NBC, que es quien tiene que retransmitirla, culpa directamente al peligroso activista George Clooney por haberle comido el coco a sus compañeros). Pero el verdadero cristo se organizará en marzo porque los Globos de Oro, como estamos hartos de oir, apenas son otra cosa que “la antesala de los Oscar”. Miles de millones en publicidad directa y promoción para las películas puestos en riesgo parecen una buena baza en manos de los guionistas. ¿Acaso los productores pensaban que iban a ser tan tontos como para no utilizarla?

Aparentemente el único plan de la AMPTP es esperar pacientemente a que los guionistas se vuelvan locos de hambre y frío y entren en desbandada tal como ocurrió en la huelga de 1988, cuando los restos derrotados del sindicato acabaron firmando un convenio ridículo que era (bien lo sabían todos) un acta de rendición. Bien, la última hora es que ha ocurrido justo lo contrario y lo que se ha roto por el punto más débil ha sido la unidad de acción de las productoras (que, por cierto, fueron denunciadas en diciembre por violación de las leyes anti-trust) . La pequeña United Artists (marca histórica fundada en 1919 por Charles Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks y David Griffith, actualmente una subsidiaria de MGM que tiene al frente a ese par de advenedizos llamados Tom Cruise y su socia Paula Wagner), ha firmado también todas las reivindicaciones de los huelguistas y ha sido declarada “zona liberada”. Y así, UA (que acaba de pegarse un castañazo tremendo en su nueva etapa con Leones por corderos) será el único estudio que puede ir arrancando máquinas para la próxima temporada.
En números generales su producción es insignificante (los próximos proyectos de Cruise y un poco más a la que se estiren) pero el perjuicio a la imagen del bloque unitario de los estudios y el precedente que crea (para que le siga alguno de las majors más perjudicadas que hasta ahora no se han atrevido a romper la disciplina de grupo) puede suponer (dicen) el punto de inflexión que todos estaban esperando. Dios les oiga.

La historia de esta huelga (que da juego a muchos chascarrillos en las páginas de sociedad y espectáculos aunque maldita la gracia que tiene para los trabajadores de la industria que han perdido sus empleos y todos los que están sufriendo los daños económicos colaterales) no es una crónica simple de buenos y malos, pero está tan cerca de serlo como es humanamente posible (creo que era un chiste de El Roto ese que decía que a veces la realidad es pura demagogia).

Algún día este conflicto laboral sobre mínimos porcentajes sobre ingresos, convenientemente dramatizado (y si es que para entonces todavía queda en pie una industria del cine) inspirará sus propias películas sobre un épico combate entre la gente que inventa historias (unas mejores que otras) y los que hacen dinero con ellas, los que viven de su imaginación y su lucha por un trato más justo contra las marionetas de los macroconglomerados industriales que dirigen actualmente Hollywood, esos tontos del haba que sólo entienden de estadísticas y estudios de mercado y producen cine y televisión como podrían producir sillas plegables o bonos basura; tipos prácticos, preparadísimos, entrenados en el realismo sucio de las finanzas y sin embargo atrapados en la visión túnel más rancia del magnate depredador del siglo XIX ( esos comunicados en los que cada tres lineas intercalan un eufemismo para llamar comunistas a los guionistas, por favor). ¿Cómo evitar caer en el maniqueísmo cuando uno de los bandos se empeña en clavar la imitación de Charles Montgomery Burns?

lunes, 5 de noviembre de 2007

Suelten los lápices


En un episodio de Studio 60 on Sunset Street, efímera serie del genio de Aaron Sorkin (El ala oeste de la Casa Blanca) sobre las entretelas de un programa de sketches semanal, el jefazo supremo del estudio hablaba con un brillo de arrobo en los ojos de cierto aparatejo en pruebas que examinaba guiones, los comparaba con los mayores éxitos de su género y corregía lo que no acabara de funcionar hasta conseguir el producto perfecto (una máquina semejante que corrigiera decisiones empresariales al parecer no estaba en proyecto).

Un trasto así (y algo como eso dicen que ya está inventado para los hits musicales) sería la piedra filosofal de los mandamases de los medios, la puerta a una cultura del entretenimiento completamente domesticada, retroalimentada y automática, una máquina de movimiento perpetuo, sin factor humano, creaciones sin creador. A estas alturas ya os habréis enterado de que hoy ha empezado la huelga indefinida de guionistas de cine y televisión de Estados Unidos tras meses de infructuosas negociaciones para lograr un nuevo convenio. Los últimos monos de la industria del espectáculo están en pie de guerra por la parte que les toca de los dvds y las descargas legales de internet (de internet, el gran futuro del negocio, actualmente no reciben nada, y de los dvds 4 centavos por unidad, lo mismo que vienen cobrando por los videos vhs desde finales de los 80 sin corrección de inflación alguna).

Dicen que de la huelga de 1988 (que duró 22 semanas, hasta que los guionistas cedieron) nació el imperio del Reality Show; se ignora qué nuevas pesadillas traerá esta de 2007; supuestamente, más tazas del mismo caldo, que es la gran baza de unos productores cada día más confiados en el poder de las reposiciones y los programas sensacionales tirados de precio que se escriben solos (o por gente no afiliada al Writer´s Guild).

El verdadero campo de batalla será la televisión porque el cine se ha preparado bien para el asedio: Proyectos en vía muerta como la segunda película de Expediente X han visto repentinamente la luz verde y casi todos los títulos importantes previstos para el año que viene están ya en pleno rodaje o disponen de guiones terminados (aunque sea a trancas y barrancas antes de la fecha límite, pero ¿quién notará la diferencia? Hasta puede que la incapacidad de ordenar nuevas reescrituras mejore un poco la calidad media del cine comercial USA el año que viene).

Ya han parado los talk shows (escucho en un informativo el comentario malicioso de que Jay Leno o David Letterman no podrán hacer programas nuevos salvo que se escriban ellos los chistes. Falso: si son miembros del sindicato, que es lo más probable, tampoco se les permite escribir para sí mismos). Si la cosa no se resuelve pronto, en cuanto se queden sin guiones (o quizá antes) se detendrá la producción de series reales y animadas (ej. Los Simpson), y así Hugh Laurie (el doctor House) tendrá ocasión de pasar más tiempo con su familia en Inglaterra y superar su depresión transoceánica. Alguna ventaja tendría que tener, que tampoco es el fin del mundo y además, las pocas series americanas que funcionan bien por aquí (CSI, Prison Break, Anatomía de Grey, Heroes…) o son ya reposiciones la mitad del año, o todos los capítulos son poco más o menos intercambiables, o simplemente a mí no me gustan...

No será el fin del mundo para vosotros, gente sin criterio que no sois fans de Perdidos, evidentemente la mejor serie americana en producción y que tiene la mala suerte de ser la única que es un relato continuo en progresión... Quienes teníamos ya que vivir el suplicio de esperar hasta febrero para reengancharnos a la historia (a esa cuarta temporada que ya venía reducida tan solo a 16 episodios) nos quedamos de pronto sin fecha ni calendario para volver a ver al gordo Hugo, al matrimonio coreano o al monstruo de humo de la isla. No queda otra que solidarizarse con la causa de los escritores (porque tienen razón, y porque lo que salga de ahí tendrá repercusiones a medio plazo en la industria del entretenimiento del mundo entero) y rezar para que el acuerdo llegue pronto. Por cierto que Damon Lindelof, productor ejecutivo de Perdidos, es, jugarretas del destino como esas que él escribe, uno de los negociadores por parte de los guionistas...