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lunes, 9 de febrero de 2009

Goyas con cabeza



Casi pleno a mi quiniela de los Goya (menos El truco del manco, pero porque no la he visto). Por una noche hubo justicia en el mundo, y además valió la pena ver la ceremonia en directo por los sketches de los chicos de Muchachada Nui (cómo se escogen realmente los Goya, la tertulia de actores premiados, el experto en adaptar best sellers, la aparición del hombre elástico y mi favorito, el productor ideal del cine español), abriendo boca para la inminente tercera temporada del programa. Carmen Machi no presentó nada mal, y los que dicen que hizo de Aida sin duda a esas horas estaban ya como una cuba.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Goyas 2009


Miro la lista de candidaturas a los Goya y suelto una fina interjección. Los girasoles ciegos, única que no he visto de las cuatro principales, arrasa con quince nominaciones y no es que se me haya pasado por alto, es que no tenía ni puñeteras ganas de verla porque ha tenido una críticas flojísimas y me han hablado de ella fatal. ¿Y ahora, me gasto la pasta a disgusto o me abstengo de decir un palabra si luego va y se lo lleva todo el 1 de febrero? Aquí, a la hora de rascarse el bolsillo, es donde se demuestra su dedicación el crítico aficionado.
Y mira que me cae bien Jose Luís Cuerda (y Maribel Verdú) pero Cuerda como director dramático me parece un tío muy plano y escaso de recursos, y empiezo a sospechar que tanto reconocimiento para la enésima película sobre la guerra civil solo puede deberse a la reciente actualidad del tema (es decir, a motivos extracinematográficos) o a que Los girasoles es el guión póstumo de Rafael Azcona como adaptador (pero Azcona decía siempre que el guionista era la puta del director. O sea, que se lavaba las manos del resultado).
O quien sabe, igual es de verdad una obra maestra, aunque me cuesta creer que pueda ser mejor o más original, atrevida y emocionante que Camino de Javier Fesser, una de las mejores películas que he visto este año. Alex de la Iglesia está de acuerdo en que es su favorita, y no lo dice por cortesía, él mismo describió en su blog la conmoción que le había producido. Los Crímenes de Oxford, en cambio, sólo está ahí como reconocimiento a su competencia técnica y a su éxito de taquilla (lo único bueno que ha hecho Alex este año ha sido en televisión, la incomprendida Plutón Verbenero).
Sintiéndolo mucho por Ariadna Gil (que está estupenda en Sólo quiero caminar), el goya a mejor actriz tiene que ser para Carme Elías, que hace una interpretación que corta el aliento en Camino. No se me ocurre nadie mejor en cambio para mejor actor que Diego Luna por la peli de Díaz Yanes pero ¿qué posibilidades tiene contra Benicio del Toro haciendo del Ché? (otra que tampoco he visto).
Más: Penélope Cruz como mejor secundaria (Vicky Cristina Barcelona), Nerea Camacho como actriz revelación (Camino), mejor director novel para Nacho Vigalondo (Los cronocrímenes) y el resto, que gane el mejor.

domingo, 16 de marzo de 2008

Interiores 2





La soledad
de Jaime Rosales es un hueso duro de roer para cualquier crítico aficionado que no se haya chupado antes todo el cine de Eric Rohmer o Michael Haneke (que no es el caso). Costumbrismo hiperrealista contado con técnicas de cine de vanguardia, normalidad cotidiana en plano fijo con pantalla partida como en una versión para interiores del cine de Brian de Palma o Tarantino (polivisión, lo llama él) y una duración de 130 minutos que hay momentos en que se vuelven un coñazo tan perfecto como la más meticulosa reconstrucción de una tarde lluviosa de domingo, es fácil imaginar que esta película no es apta para todos los públicos...

Sin embargo, con un poco de paciencia, lo que amenazaba con ser un simple ejercicio de estilo medio autista acaba contando bastantes cosas: dramas y tragedias, enfrentamientos a cara de perro, relaciones que terminan, que empiezan o se sobrellevan, además de un importante punto de inflexión que no conviene revelar; pasito a pasito se va hilvanando esta historia coral sin actores conocidos protagonizada por una recién divorciada que decide salir de su pueblo y mudarse con su hijo a Madrid, una señora mayor propietaria de una tienda de barrio, viuda con nueva pareja y tres hijas, una con cáncer, otra que acaba compartiendo piso con la divorciada, y una tercera que necesita pasta para comprarse su apartamento en la playa.

La película fue la sorpresa de los últimos premios Goya, interponiéndose en la noche triunfal de El orfanato (difícilmente se pueden enfrentar dos trabajos más distintos) al hacerse con los de mejor película, mejor director y mejor actor secundario, un reconocimiento que le ha permitido disfrutar de una segunda vida comercial en las salas por las que en su día había pasado en un visto y no visto. Y ahí sigue en cartel un mes después como una propuesta diferente de esas que despiertan borrascosas divisiones de opiniones, una película difícil, no sé si realista o pesimista en torno a las relaciones humanas y la intrínseca soledad con la que cada cuál se enfrenta y se sobrepone a lo que se le viene encima. Personas encerradas como islas en su parte del plano, o perdidas fuera de campo mientras la cámara se queda encuadrando un pasillo vacío… Lo que menos me convence de La soledad es ese rollo formalista medio nórdico de Rosales, tan peligrosamente al borde de la pedantería, pero al menos es bonito verle correr el riesgo.