sábado, 4 de agosto de 2007

A Scanner Darkly: ¡Qué rayada!

Distribuida tarde y mal en su momento, por fín, gracias al ciclo Golem Verano, ayer me quité la espina de ver A Scanner Darkly (2006, escrita y dirigida por Richard Linklater a partir de la novela de Philip K. Dick).

¡Futura película de culto! A Scanner Darkly es mucho mejor de lo que pintaba por referencias y bastante más que el vistoso experimento estético que aparentaba; parecía un auténtico desperdicio filmar a Keanu Reeves, Winona Ryder, Robert Downey Jr. y Woody Harrelson y luego pisarlos dibujando encima con algo que parece animación flash pero que seguramente será algo mucho más caro y sofisticado… Pues no: el redibujado le da una fascinante cualidad alucinatoria a esta historia de ciencia ficción de baja intensidad, más bien un drama psicológico expresionista, con personajes tragicómicos en plena desintegración que estarían a sus anchas en Leaving Las Vegas y de cuyos encontronazos va surgiendo poco a poco, casi por sorpresa, el argumento de un thriller. Por debajo de los trazos, además, todo el reparto está que se sale: la inexpresividad habitual de Reeves convertida mágicamente en angustia interior, el gesticulante desquiciamiento de Downey Jr...

De qué va: En un futuro cercano, el 20% de la población se ha hecho adicto a una droga superadictiva, la sustancia D; Reeves es un policía secreto de narcóticos y al mismo tiempo un consumidor compulsivo al igual que todo su círculo social; sus superiores, que ignoran su verdadera identidad (trabaja bajo un traje de camuflaje), le asignan investigarse a sí mismo, sospechando de vinculaciones con grupos narcoterroristas pero, entre tanto, su mente empieza a jugarle malas pasadas…

Basada en una novela semiautobiográfica del difunto Philip K. Dick, visionario escritor de ciencia ficción constantemente rebañado por el cine (Blade Runner, Desafío Total, Minority Report, Next) por su atractiva combinación de grandes conceptos y la más extrema paranoia, A Scanner Darkly es, efectivamente, un alegato antidrogas (una lista al final recuerda a todos los amigos del autor muertos o jodidos de por vida por esa causa) pero el ataque abarca todo el tinglado, desde los métodos del estado para combatirlas a los centros de desintoxicación o un sistema que fomenta la desesperanza y cualquier clase de fuga... De entre todas las adaptaciones de la obra de Dick, A Scanner Darkly es la primera que prescinde de inyectar más dosis de espectáculo para preservar el tono y el fondo de sus escritos, como en esos memorables primeros planos de dibu-Keanu hablando desde el interior del traje aislante que oculta su identidad, resumen icónico de uno de sus temas favoritos: la creciente imposibilidad de conocerse, de acceder al interior de nadie, ni tan siquiera de uno mismo.




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